Cinco consejos a la hora de hacer magia en restaurantes

Me encanta la magia de cerca. La magia para grupitos, en la que en 5 – 10 minutos tienes una actuación para el público. Por supuesto, me encanta actuar y trabajar en restaurantes, cócteles, y este tipo de situaciones, ya que dan lugar a experiencias muy personales, y situaciones de lo más peculiares.

Actuar en sitios como restaurantes, a veces no es sencillo. De hecho, a veces, se convierte en un trabajo complejo, debido que la gente no ha pagado por verte, y de hecho, en ocasiones, no sabe ni siquiera que va a ver magia. Simplemente van a comer. Por lo que debe ser la personalidad, la profesionalidad, la presencia y los 30 primeros segundos, entre otras cosas, la clave para tener éxito en las mesas.

Lejos de lo que veo muchas veces, considero que este tipo de trabajo, este tipo de actuaciones, no deben ser improvisadas. Quizá se subestime este formato un poco, y haya quien piense que aquí “todo vale”. “Hago unos jueguecitos rápidos a cada grupo y fuera”. No me parece ético ni responsable para/con nuestro arte. Es por esto que me he animado a escribir estas líneas.

Sin considerarme un experto, por supuesto, me gustaría compartir algunas de las claves que uso para este tipo de trabajo. Si bien hay cosas que son evidentes, a mí al menos me ha costado años darme cuenta, aún sabiendo la teoría.

 


 

Luis Olmedo Mago Restaurante

1. Tienes 30 segundos para enganchar.

La gente está comiendo, hablando, salen de casa y comen fuera para relajarse… ¿Qué debería ser tan importante como para que tengan que prestar atención? He aquí el motivo de esta afirmación. ¿Cómo captar la atención? Hay muchas formas. Las hay más y menos peculiares. Y por supuesto, de esto hay literatura mágica escrita (Tommy Wonder, Mark Leveridge…).

Por ejemplo, hay soluciones como ir vestido de camarero, y hacer algún juego relacionado con el pedido que hayan hecho (doblaje de tenedores, airbone con las bebidas, servilletas que arden…). En otras, se acude a un efecto flash, muy corto, pero de gran potencia. Grandes éxitos he tenido con el mechero a caja de cerillas de Tommy Wonder… En este estilo, se alude a implicar al espectador en una situación familiar (pedirle fuego, porque tu mechero no enciende), y resolver el efecto inmediatamente transformando el mechero en una caja de cerillas.

He probado ambos, y el segundo es el que mejor se me adapta, y por supuesto, el más natural. Teniendo en cuenta que ambos podrían servir para una cámara oculta, el segundo me hace sentir mejor. Tras la resolución del efecto flash, viene la presentación como mago, y por supuesto, algunos efectos.

Aunque he de confesar, que últimamente, trabajo y simplemente doy las buenas noches, y me presento educadamente, afirmando que trabajo en el restaurante esa noche, y que es un detalle por parte del local con sus clientes. Esto puede tener sus pros y sus contras, pero me gusta dejar claro de qué va la cosa en todo momento.

 

2. Hay que observar. Observar y observar.

Y esto se aprende… observando. Y por supuesto, ensayo y error. Aunque está claro que mientras mejor preparados llevemos nuestros conceptos, más posibilidades hay de cumplir nuestro objetivo: hacer pasar un buen rato a los comensales.

Si observáis una noche cualquiera en un restaurante (podéis hacerlo sin que sea una noche de actuación), veréis que la gente conversa durante la comida. Hay momentos más y menos interesantes… y hay momentos en los que uno está jugando al Candy Crush, y otro está mirando las musarañas. Hay muchos altibajos en la intensidad de conversación/atención interna de una mesa, y eso es lo que se habrá de aprovechar.

Por poner un ejemplo absurdo, si una pareja está en pleno momento de auge emocional… por favor, sed sensatos. No quieren ver magia. O al menos, no de la que podemos ofrecer :D. Y por supuesto… intentad que el acercamiento sea entre plato y plato, y no mientras el espectador tenga las manos grasientas o la boca demasiado llena como para decir “shtie dhe coazoes”.

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3. La elección del repertorio

Sinceramente, antes llevaba de todo. De todo… es de todo. Para hacer un show de cuatro horas y media… por lo menos. Obviamente no iba con la idea de hacer tal patraña mágica, si no más bien, echaba muchos “por siacas”. Muchos “por si acaso”… por si acaso tengo mesa… por si acaso no… por si acaso hay posibilidad de hacer esto o lo otro…

Nada, al final, lo más sensato fue crearme un repertorio fijo, económico de llevar (no de pasta, si no de espacio), y cuyos efectos fueran fuertes. Tened en cuenta que la actuación en cada mesa se irá como mucho a 10-15 minutos (si en mi mesa hacéis más tiempo, os planto el solomillo frío en la cara). Muchas veces, con una baraja, un rotulador, y un monedero con unas moneditas, tenéis trabajo de sobra. Un inicio, un desarrollo y un final. No hay mucho más que decir aquí.

 

4. Aprovechar el feedback entre mesas

Obviamente, si vas a hacer una hora de magia por mesas, el factor sorpresa lo vas a perder cuando hagas dos o tres mesas. Es por esto, que lo ideal es que, lejos de intentar insistir en sorprender, aproveches el feedback de las primeras mesas para que haga de inercia, y cree espectación para cuando te acerques a las demás mesas.

En mi caso, trazo tres puntos en el restaurante, en mesas alejadas. Voy a la primera, la segunda y la tercera. Y a partir de ahí, está todo hecho: ya saben que estás trabajando, haciendo algo que ha gustado (en el mejor de los casos). Y lo saben por las reacciones. Si eres capaz de provocar buenas reacciones en esos puntos, el resto querrá ver qué es tan interesante y deja a la gente con cara de WTF.

 

5. Analizar resultados

Una actuación de la que sales indiferente, es un fracaso. Al menos para mí.

Me gusta pararme a pensar, tanto justo después de terminar, que estoy en caliente, como unas horas más tarde, en frío. ¿Qué ha salido bien? ¿Qué ha salido mal? ¿Por qué? ¿Qué efectos han gustado más? ¿Qué situaciones no he aprovechado? … y una larga lista de preguntas, de cara a mejorar y pulir.


 

Y hasta aquí el post de hoy… espero que os haya entretenido/gustado/ayudado. La magia en este tipo de situaciones puede ser muy bonita… y no ser una actuación más. Os invito a darle una vuelta.

Podéis comentar y dejar vuestras ideas. Se agradece!

¡Hasta otra!

 

PD: Puedes encontrar más sobre la magia en este tipo de situaciones en libros como “El Mago Errante”, de Mark Leveridge (Editorial Mystica), y El Libro de las Maravillas Vol.1 y 2, de Tommy Wonder (Editorial Páginas).

 

 

5 comentarios de “Cinco consejos a la hora de hacer magia en restaurantes

  1. Alfonso dice:

    Yo aún estoy aprendiendo mucho de este tipo de magia. Al principio llevé aquellos efectos que me parecían los más cortos, para darme cuenta de que ¡madre mía!: ni eran cortos ni eran adecuados. Actualmente estoy igual, buscando efectos que ocupen poco espacio pero que muestren mucha calidad. Y calidad tanto en los materiales como en la magia. Pasado mañana concurso para una noche de magia en restaurante, veremos qué tal vende mi nueva lista.
    Sigue siendo difícil, aún tengo mucho que aprender. Breve pero interesante y bonito artículo.

  2. Nadia dice:

    Me ha parecido muy interesante tu articulo.Dices cosas obias y aun asi he pecado alguna vez en alguna de ellas ya que en ocasiones estas mas pendiente de la rutina que de dejar que fluya de manera natutal toda la sesion.

  3. Mariano Vílchez dice:

    Luis, enhorabuena por el blog!

    Suscribo muchos de los puntos del artículo, en particular lo del minimalismo de elementos.

    Curiosamente, en la época en que hice restaurantes en compañía de mi amigo Voty, al final llegué a la conclusión de lo mejor me iba (más sencillo e impactante) eran estos tres efectos:

    1. Un efecto mental de arranque con alguna cartera tipo Kolossal Killer o Himbert con varios outs.

    2. Una ambiciosa donde una carta firmada con el dibujo de un deseo ascendía una y otra vez por la baraja, como superando obstáculos varias veces. Al final, el deseo “cristalizaba”, en el sentido en que, tras el pop up de Jennings, aprovechaba para cambiar la baraja por el omni deck.

    3. Una rutina de monedas: el pasa pasa de Roth con un añadido que otro día comentaré para no enrollarme mucho.

    Y eso sí, algún material extra (gomitas, cuerdas…) para los espectadores itinerantes, esos que te van siguiendo por las mesas para ver los efectos repetidos.

    Hablaba con ellos y les decía: “te hago esto extra sólo para ti y vuelves a tu mesa”.

    Normalmente me solía funcionar.

    Ánimo con el blog y un abrazo.

  4. mago aurelio dice:

    Muy correcto el artículo, la secuencia con la que más a gusto me encuentro haciendo magia espontánea en restaurantes y pubs es la siguiente:

    Algún efecto con tuerca y tornillo de inicio ” Perdón, a algunos de ustedes le falta un tornillo? Es que encontré este junto a la mesa”

    Algún efecto en el que aparezcan mágicamente o se utilicen mis datos de contacto en una carta, tarjeta visita etc

    Algún efecto con monedas prestadas, que finalmente me quedo… Con mucha gracia y morro, si no puede sentar mal…

    Todo es práctico y reseteable, de esta manera tengo un inicio que capta la atención, los clientes conservan mis datos de contacto y me gano el jornal!

    Espero haya sido también de inspiración para vosotros 🙂

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